domingo, 13 de julio de 2014

Brasil, sin motivos para ser optimista

RIO DE JANEIRO (Reuters) - El entrenador de la selección brasileña de fútbol, Luiz Felipe Scolari, esperaba dar un mensaje optimista a los seguidores del equipo el sábado en el partido por el tercer puesto del Mundial, pero la decepcionante actuación de sus dirigidos en la derrota 3-0 ante Holanda produjo exactamente lo contrario.

Los errores defensivos de Brasil volvieron a aparecer para que el equipo se encontrara 2-0 abajo en el marcador en menos de 20 minutos de juego, pero los problemas fueron evidentes en todos los sectores del campo.

Sin el lesionado Neymar, su único jugador de clase mundial, Brasil se mostró confundido en el mediocampo e ineficaz en ataque, carente de cualquier tipo de repentización o creatividad.

Incluso teniendo en cuenta la posibilidad de que la selección brasileña continuara impactada por la humillante derrota 7-1 ante Alemania en semifinales el martes, la deslucida actuación fue alarmante para un equipo que siempre había tenido talento, más allá de sus tácticas.

La dócil manera en que Brasil se rindió frente a un equipo holandés que no había convertido en sus últimos dos partidos, incluyendo dos períodos de tiempo extra, fue algo extraordinario dada la rica historia de su fútbol.

La defensa se desmoronó una vez más ante cualquier intento de presión del rival.

El zaguero central y capitán Thiago Silva, cuyo regreso tras una suspensión se suponía iba a darle solidez a la última línea, cometió un penal y fue amonestado tras apenas 90 segundos por una falta contra Arjen Robben cuando éste se encaminaba hacia el arco, concediendo a Holanda una rápida ventaja.

Otro error grave siguió a esa jugada, cuando David Luiz intentó rechazar la pelota pero cabeceó hacia el medio del área y Daley Blind recibió sin marca para convertir el segundo gol.

DECEPCIONES

Se notaba un sentimiento general de aprensión cada vez que Luiz tomaba la pelota y a sus incursiones en ataque, con frecuencia efectivas anteriormente en el torneo, les faltaba algo de convicción.

Los hinchas brasileños seguramente temían que se avecinara otra paliza y, aunque ello no se materializó, hubo una completa falta de convicción en el juego del anfitrión.

El defensor Maicon fue una sombra del jugador que, en su mejor momento, cargaría hacia la ofensiva con una tremenda potencia y ritmo.

Maxwell, que reemplazó a Marcelo por en el sector izquierdo de la defensa, se las arregló para darle al equipo un poco más de estabilidad y disciplina pero no sumó en ataque.

De los cinco mediocampistas, Oscar y Willian mostraron momentos de creatividad pero Ramires, Paulinho y Luiz Gustavo generaron, como mucho, infructuosos intercambios de pases.

El mediocampo de Brasil parecía el de un equipo europeo de nivel medio y no parte del pentacampeón del mundo.

Oscar siempre estuvo en busca de la pelota y probando a los defensores holandeses con veloces corridas, por lo que parece ser el jugador brasileño cuyo futuro internacional está garantizado.

La mayor decepción fue en el ataque donde Jo, el único delantero, fue tan ineficaz como Fred, el futbolista duramente criticado al que reemplazó. Ahora, a la vista de los acontecimientos, parece difícil de creer que Brasil haya sido previamente representado en esa posición por figuras como Careca, Romario y Ronaldo.

"Esto nos marcará por el resto de nuestra vida. Necesitamos intentar levantar la cabeza, buscar fuerza en nuestras familias", dijo Ramires. "Le pedimos disculpas a todo el pueblo brasileño", agregó.